Ocre Rojo y Aborígenes Australianos

La Conexión Profunda con la Tierra y el Tiempo del Sueño
Según las leyendas arraigadas en las comunidades ancestrales de este lugar, la imponente roca de Uluru es testigo del Tiempo del Sueño, una era primordial donde lo material y lo espiritual se fusionaban. En su seno reposan los seres primigenios de los cuales surgió toda forma de vida, en una unidad indiferenciada que engloba tanto lo animal como lo vegetal. Esta creencia ha dado lugar a la presencia de lugares sagrados alrededor de esta majestuosa formación, adornados con antiguas pinturas rupestres que datan de hace milenios.
Los antepasados de estas tierras milenarias expresaron:
Soy la esencia de las rocas y el ocre rojo, como las venas que recorren mi ser.
Para los aborígenes australianos, la conexión con el estado espiritual del “ensueño” o “dreamtime” se establece a través de la sangre, considerada como el sistema circulatorio de la Tierra misma. En su idioma, el término para referirse al ocre rojo significa “arcilla mezclada con sangre”. Este pigmento, principalmente compuesto de óxido férrico, se utiliza en rituales sagrados, a menudo mezclado con la propia sangre de los participantes, como un medio para acceder al mundo espiritual.
Hoy en día, comprendemos las similitudes físicas y químicas entre la sangre y el hierro, donde la sangre crea un campo electroquímico magnético que influye en la interacción celular de manera similar a la atracción magnética entre imanes. A través del hierro presente en la sangre y en el ocre rojo, este campo electromagnético se dirige y amplifica.

Rituales y el Vínculo con lo Invisible
En diversos rituales y ceremonias de los aborígenes australianos, el ocre rojo se aplica sobre el cuerpo, mezclado con la sangre de los participantes, mientras que las plumas de aves, ricas en queratina y sensibles al magnetismo terrestre, se utilizan para alinear la energía corporal con la del reino del Dreamtime.
En 1975, Richard Blakemore descubrió estructuras bacterianas que reaccionaban al magnetismo, conocidas como “magnetostáticas”. Más tarde, se encontró que estas estructuras también existen en animales, incluidas las aves y, sí, incluso en humanos.
Los magnetosomas, compuestos de óxido de hierro, se encuentran en varias partes del cuerpo humano, incluidos la hipófisis, los senos etmoidales, la glándula pineal y las glándulas suprarrenales, influenciando funciones biológicas. La glándula pineal, en particular, contiene cristales de magnetita y, a través de la producción de melatonina, regula diversas funciones metabólicas, siendo sensible a los cambios en el campo magnético terrestre y a estímulos magnéticos externos.
Fuente: Instituto de Estudios Chamánicos
Referencias:
Bruce Chatwin (1987) “The Songlines”.
W.E.H. Stanner (1977) “Yolngu Their Land: A System of Land Tenure and the Fight for Its Recognition”.
Carl Strehlow’s Masterpiece Die Aranda- und Loritja-Stämme in Zentral-Australien (1907-1920)” por T.G.H. Strehlow (2001) “The Aranda’s Pepa: An Introduction.
Richard Gould (1969) “Yiwara: Foragers of the Australian Desert” .
Charles P. Mountford (1976), “The Dreaming: The Aboriginal Heritage”.






