La importancia de las Ceremonias


Angaangaq es un chamán, curandero tradicional, cuentacuentos y portador del Qilaut (tambor de viento), cuya familia pertenece a los curanderos tradicionales del Extremo Norte de Kalaallit Nunaat, Groenlandia. Su nombre significa «el hombre que se parece a su tío». Desde niño fue entrenado por su familia -especialmente por su abuela Aanakasaa- para convertirse en chamán.
Existen voces que resuenan con una profunda conexión con la tierra y una sabiduría ancestral que trasciende el tiempo. Angaangaq Angakkorsuaq, conocido cariñosamente como Angaangaq, es uno de esos guardianes de la tradición chamánica inuit cuya voz se alza para recordarnos la importancia de las ceremonias en la danza de la existencia humana.
A través de su vida, Angaangaq ha sido un puente entre el mundo moderno y las antiguas enseñanzas de su cultura. Como chamán, curandero y defensor del medio ambiente, ha guiado a las personas hacia una comprensión más profunda de la conexión entre la humanidad y la naturaleza, entre el pasado y el futuro.
La Importancia de las Ceremonias
En su artículo, “La Importancia de las Ceremonias”, Angaangaq nos invita a recordar que las ceremonias son recordatorios de nuestra conexión con la tierra, con nuestra historia y con la esencia misma de lo que significa ser humano.
Entrevistador: Angaangaq, desde tu experiencia como chamán, ¿qué crees que es lo que más falta nos hace en nuestras vidas hoy en día?
Angaangaq: Lo que más falta os hace en vuestras vidas son las ceremonias. Las ceremonias no son solo un conjunto de rituales; son la conexión directa con lo sagrado, con la esencia de la vida misma. En la sociedad occidental, se ha perdido el sentido profundo de las ceremonias, y eso ha dejado un vacío espiritual en muchas personas. Cuando alguien acude a un chamán en busca de ayuda, lo primero que hago es celebrar una ceremonia con esa persona. Este acto tiene un poder transformador. A través de la ceremonia, elevo el espíritu de la persona y le ayudo a sanar, no solo a nivel físico, sino también emocional y espiritual.
Entrevistador: ¿Por qué crees que en Occidente hemos perdido esa conexión con las ceremonias y la espiritualidad que conllevan?

Angaangaq: El problema es que, en Occidente, las ceremonias son vistas como algo misterioso, casi esotérico, y por lo tanto, difíciles de comprender. Este es el mismo enfoque que muchos tienen hacia la vida misma, viéndola como algo complicado y lleno de desafíos insuperables.
Sin embargo, la verdad es que la vida es intrínsecamente sencilla y está llena de maravillas. Es el ser humano quien la complica con sus miedos, ansiedades y expectativas. Habéis perdido la sensibilidad para captar la esencia de la vida, la celebración que es vivir cada día. Y al perder esto, habéis olvidado las ceremonias, las cuales son una forma natural de reconectar con esa esencia. Peor aún, habéis olvidado que en algún momento las habéis olvidado. Esa desconexión es lo que crea gran parte del sufrimiento que veo en las personas que vienen a mí.
Entrevistador: ¿Hay alguna señal de que esto esté cambiando, de que estemos redescubriendo estas tradiciones y ceremonias?
Angaangaq: Afortunadamente, sí. Estoy viendo un cambio, y es algo que me llena de entusiasmo y esperanza. Cada vez más personas se están dando cuenta de que algo esencial falta en sus vidas, y están comenzando a buscarlo. Me invitan a participar en ceremonias, a guiarles como chamán, para que puedan redescubrir lo que han olvidado durante tanto tiempo. Es fascinante ver cómo personas de diferentes culturas y orígenes, incluso en los entornos más urbanos y modernos, están abriéndose a estas prácticas ancestrales.
Vengo de una pequeña aldea situada en los confines más remotos del mundo, en Groenlandia. Sin embargo, las enseñanzas que traigo desde allí son comprendidas y acogidas por personas de todo el mundo. Esto demuestra que las enseñanzas que vienen de los rincones más alejados no solo tienen relevancia, sino que son profundamente necesarias. ¿Y por qué es así? Porque estas enseñanzas traen vida, nos reconectan con la vida. A través de las ceremonias, ofrezco la posibilidad de que cada persona descubra quién es realmente, más allá de las máscaras que la sociedad y la vida moderna nos obligan a llevar.

Entrevistador: Entonces, ¿ves un resurgimiento del interés por las ceremonias y la espiritualidad en el mundo occidental?
Angaangaq: Absolutamente. Este resurgimiento es algo que me llena de alegría, pero también de responsabilidad. Las ceremonias no son solo para recordar a los ancestros o para pedir favores a los espíritus. Son momentos en los que la comunidad se reúne, se fortalece, y cada individuo tiene la oportunidad de mirarse a sí mismo y a su vida desde una perspectiva más amplia. En las ceremonias, encontramos la paz que tanto buscamos en la vida cotidiana. Nos reconectamos con la naturaleza, con nuestros seres queridos, y con lo divino.
Es importante recordar que las ceremonias no son complicadas. Son simples actos de amor y respeto hacia nosotros mismos, nuestras comunidades, y el mundo natural que nos rodea. Por eso, cuando digo que las ceremonias son lo que más falta os hace, lo digo desde la comprensión profunda de lo que significa vivir en armonía con el universo. Cada ceremonia es un paso hacia esa armonía, y es algo que vosotros, los occidentales, estáis comenzando a redescubrir.
Entrevistador: ¿Crees que esta reconexión con las ceremonias podría tener un impacto más amplio en la sociedad?
Angaangaq: Sin duda. Cuando una persona se reconecta con las ceremonias, no solo está sanando a sí misma, sino también a su comunidad y, en última instancia, al mundo. Las ceremonias tienen el poder de transformar la manera en que vemos y experimentamos la vida. Nos enseñan a vivir con mayor gratitud, con mayor respeto por los demás y por el planeta. En una sociedad que parece estar perdiendo el rumbo en muchos aspectos, esta reconexión con lo sagrado puede ser la clave para encontrar un nuevo equilibrio.
Las ceremonias nos recuerdan quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo. Nos devuelven la conexión con la naturaleza, con lo espiritual, y nos permiten encontrar un sentido más profundo en nuestras vidas. Así que sí, creo que este resurgimiento de las ceremonias podría ser el comienzo de un cambio más amplio, uno que sea muy necesario en estos tiempos de incertidumbre y desconexión.
Fuente: Angaangaq – Líder espiritual de las tribus inuits






